Las distancias son buenas para muchas cosas. Sirven para tener referencias, para poder situarnos. Las distancias tienen distintas consecuencias: a veces separan, a veces son buenas para asentar ideas a las que les hemos dado vueltas. Pero las distancias también nos ayudan a situarnos. Para mi la distancia me ayudó a posicionarme en muchos aspectos. A encontrarme. A distinguir qué era aquello que realmente quería y que había aprendido que quería.
9 mil kilómetros representa este trayecto. Esa distancia es la que a lo largo de los últimos años me ha dado la oportunidad de descubrir aspectos que no sabía de mi, a reafirmar algunos otros y a encontrar una voz que expresara todo aquello que por años he traído en mi interior.
En este espacio quiero compartir un poquito contigo de esta aventura. Me gustaría poder compartir mucho de aquello a lo que le doy vueltas y que se ha mantenido en mi mente. Mis pasiones. Mis hobbies. Mis descubrimientos semanales – dice Spotify – . También espero que sea mi propio esfuerzo de mantenerme escribiendo. De seguir dándole vueltas al hámster, y de seguir problematizando.
Bienvenidx a este tu espacio. Espero que cada una de mis entradas pueda ser útil de alguna forma para ti.
