En mi última visita a una librería – la que está en la terminal de autobuses de Querétaro – en mi último viaje de regreso a Puebla me encontré con un libro llamado Encuentra tu persona vitamina. Más allá de leerlo – que me leí la reseña, por supuesto – me encantó el concepto. Aunque estoy segura de que me iré un poco por las ramas ya que desconozco completamente el texto, seguiré la idea de lo que entiendo como persona vitamina. Pensé en la gran relevancia de como seres humanos tener personas vitaminas en nuestras vidas. Y es que piénsalo. Seguro mientras lees este texto piensas en esa persona, o esas personas, que solo al recordarlas generan una sonrisa de oreja a oreja en tu cara. Para los seres humanos que somos seres sociales por naturaleza, es súper importante construir redes de personas vitaminas que permitan que todo aquello que suceda a nuestro alrededor – quizás los malos momentos – sean eclipsados por esas personas vitaminas que nos hacen ver las cosas de forma diferente, que nos escuchan o están atentas a nuestras emociones que, aunque no logren identificarse, escuchan. Son esas personas mágicas que hacen un lugar seguro en donde estemos con ellxs y todo lo malo desaparece. Quienes nos impulsan a cumplir nuestros sueños, quienes nos acompañan en cada paso.
Muchas veces estas personas vitamina podrían ser parte de tu familia, como en mi caso. Para mi, estar con mis papás y mis hermanas es mágico, así como ver a mis familiares en general. Tengo la dicha de encontrar en mi familia nuclear a mis mayores porristas. Son quienes me han llevado a hacer lo inimaginable, quienes me impulsan día a día y a quienes les cuento mis mayores sueños y jamás me ven con cara de escepticismo. Al contrario, son increíbles puesto que de verdad parece que creen que todos esos sueños que tengo puedo llegar a cumplirlos. Desde que recuerdo, papá y mamá han estado ahí, acompañándome en cada nuevo proyecto, con esa misma carita de ilusión que tenían cuando me vieron declamar por primera vez a mis escasos ocho añitos.
Quizás en tu caso más que tu familia biológica, quienes son tus personas vitamina son tus amistades. Las familias que si elegimos. Debo decir que tengo la gran dicha de contar con muchas amistades de este tipo. Gracias a los distintos espacios que he habitado, me he encontrado con maravillosas personas con las que comparto mis sueños, miedos, frustraciones, esperanzas, ideas, proyectos, enojos, etc.
En mi caso, podría hablar de dos fases de mi vida: la fase de aprendiendo a ser adulta y la fase de Nadie sabe lo que está haciendo, todos simulan. En la primera fase encontré personas maravillosas con las que pude conectar al instante en mi etapa de convertirme en adulta al cien por cien. Compartí con ellas las primeras veces de nuestra vida adulta, los miedos que existen de entrar a la vida laboral, las complicaciones que había al crecer, las responsabilidades que de pronto le caen a unx. Muchas de estas personas están hoy en otras latitudes y encontramos los modos de estar para nosotrxs: mensajes de whatsapp, audios – que en mi caso son más podcasts -, llamadas yendo o saliendo del trabajo, y visitas presenciales cuando las circunstancias lo permiten.
La segunda fase la viví desde otra realidad, cuando viví como mujer migrada. Allá encontré otro tipo de personas vitamina. Se convirtieron en mi familia. Son personas muy especiales para mi porque compartimos un mismo proceso. Todxs los que estábamos allí estábamos fuera de nuestra zona de confort, buscándonos la vida en una latitud completamente ajena a lo que conocíamos, pero se volvía más fácil cuando encontrábamos espejos en esas personas. Con ellxs sucedió algo más: vivimos una transformación en conjunto. El proceso doctoral es muy complejo y siempre he afirmado que te enfrenta a tus peores demonios. Para terminarlo, estoy completamente convencida que tienes que trabajar en encontrar el modo de enfrentar a esos demonios y superarlos. Ahora imagínate a un grupo de personas de muy distintos contextos viviendo ese mismo proceso. Creo que esa es la razón por la que se han vuelto tan entrañables en mi vida.
Finalmente, para muchos más se encuentran las personas compañeras de vida. Esas personas nos brindan energía, alegría, paz. Más que el hecho de que las personas nos brinden esto, encontramos espacios con estas personas de esa forma. En mi andar como mujer migrada encontré una oportunidad de compartir mi vida de este modo y pude sentirme consolada en momentos difíciles, enérgica al soñar despiertos proyectos en conjunto, e inmensamente feliz compartiendo cosas tan simples como una caminata, una peli en el cine, unas cañas, o un atardecer en un domingo por la tarde.
Lo anterior me lleva a una aclaración que me gustaría dejar escrita. Las personas vitamina no tiene que ser solo una persona en tu vida. Para mi, tendría que ser todo lo contrario. Ya te he contado cómo es que vivimos en un sistema que nos orilla vivir en pareja, a preocuparnos por mantener esta forma de organización social e institución dentro del sistema que permita que sigamos produciendo y consumiendo. Por eso las amistades son un tipo de vínculo tan revolucionario. Por ello es tan importante el observar a todas estas personas con las que compartes y se vuelven vitamina para ti desde distintos espacios. Porque es completamente válido que compartas con algunas unas cosas y con otras desde otra esfera. Porque no pasa nada, y de hecho mi invitación sería, no depositar toda esa energía en una sola persona. Cuando diversificas esos afectos, cuando encuentras personas vitaminas en distintas esferas, entonces la vida es más ligera, y también me da la impresión de que la valoras más.
No quiero entrar en un texto del deber ser. Solo quiero compartirte cómo es que a mi percepción encontrar muchas personas vitamina en tu vida te podría generar mayor bienestar a ti.
Con todo lo que he compartido hoy, ¿puedes identificar quiénes son tus personas vitamina? Si las has logrado identificar, ¿ya les agradeciste? Aprovecho este espacio para agradecer a todas esas personas vitamina en mi vida que permiten mi andar sea más sencillo: mis papás, mi abue, mis hermanas, mi familia, mis amigxs de la infancia, mis amistades de la uni, mi familia por elección, mis morras que adoro, mi persona en el PV.
La segunda cuestión quizás es un poco más reflexiva y atiende a la pregunta de si ¿sabes cómo ser una persona vitamina para tus seres queridxs? ¿Qué podrías promover para convertirte en esa persona vitamina para las personas que más quieres?
Compárteme tus reflexiones en los comentarios y deseo que para este 2023 encuentres los espacios idóneos para generar una bella red de personas vitamina en tu vida.
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