La amistad es revolucionaria

El cansancio de los últimos días ha pegado fuerte. No me había percatado del poco tiempo que tengo para «socializar». Es que hay pocas personas con las cuales puedo fortalecer vínculos cuando soy recién llegadas.

En las últimas 24 horas, sin embargo, he encontrado espacios para hablar con algunas de las personas más especiales en mi vida. Dos de ellas han formado parte de mi estancia en el País Vasco y han sido testigos de mi desplazamiento en aquella latitud. Ha sido lindo escuchar sus voces, detenerme un poco y recuperar energías de esas charlas.

Es mágico observar lo que las amistades – incluso a la distancia – pueden hacer. Recordé muchos momentos a lado de estos magníficos seres humanos, así como de las muchas lecciones que me ayudaron a superar en mi recorrido a 9 mil kilómetros de casa. Es curioso cómo después de todo esto, una llamada sea el elemento necesario para cambiar el chip, para mover a uno del cansancio y para dejar con una sonrisa en el rostro a la protagonista de la historia que estoy relatando.

Siempre he pensado que los vínculos de amistad son mágicos y brindan más de lo que una puede imaginar. Las amistades permiten fortalecernos, impulsarnos, ayudarnos, motivarnos, apapacharnos, amarnos, querernos, transformarnos, florecernos. Las amistades son tan lindas que dejan a una ser como es y seguir así sin más. Nos tienen la paciencia para entender que venimos de cierta realidad y que queremos hacer cosas, pero que no pasa nada si no logramos hacer esas cosas cuando lo dijimos. Porque las verdaderas amistades no condicionan el amor. Al contrario. Están ahí nomás, viendo a una ser. Queriendo a una así. Eso me pasó con esas amistades con las que entablé conversaciones hoy. Y a pesar de que hace más de un año que no las veo en persona, fue mágico sentir cómo esa conversación pudo haber sido la misma que teníamos frente a la ría con una cerveza en tiempos de pandemia, o en una fiesta de un pueblo de Bilbao con música en euskera de fondo.

La amistad es revolucionaria. Brinda la ternura suficiente para sentir que una puede con todo en un lunes por la noche, la fortaleza necesaria para seguir con actividades en martes por la tarde, y los ánimos suficientes para terminar la semana con una sonrisa de satisfacción en la cara.

Las amistades compañeras son lo mejor que uno puede hacer para enfrentarse a este sistema que obliga a vivir en pareja. Creemos y fortalezcamos amistades buenas, sanas, honestas y recíprocas. Generemos plenitud a través de la creación de diversos vínculos de amistad que permitan nutrir nuestras distintas esferas y dimensiones de vida. Sólo así nos encontraremos haciendo una revolución ante lo que se nos ha dictado.

Gracias a mis amistades por ser esa red que me ayuda diariamente a encontrar un por qué a lo que hago. Gracias por estar a pesar de las distancias y el tiempo. Les quiero enormemente.

Una respuesta a «La amistad es revolucionaria»

  1. Gracias Raque,
    Llore una lagrimita que no había podido llorar en mucho tiempo.
    Me identifico tanto. Admiro mucho tus 9 mil kilómetros. Y me hizo sentir muy emocionadx y agradecida de ser tu amigx.

    Ya puse las notificaciones es para que cuando haya una nueva entrada me llegue por correo

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