Esta semana me han pedido que me aprenda esta canción para hacer audición en un casting. Esa y otras canciones de Mecano. Me pongo a pensar – contenta – que cantar algo relacionado con el país que me adoptó durante varios años es guay. Una de mis grandes ilusiones cuando regresé era formar parte del ensamble de este semestre, que incluirá personas colaboradoras de la universidad. Recuerdo que en aquel momento sentía que era el modo en que podría conectar con México nuevamente. A través de la música.
La música es siempre una forma en la que libero mi estrés. Canto cuando hablo. Aprendo canciones en el ukulele cuando estoy triste o cuando quiero reforzar mi disciplina de quince minutos diario una canción para mantener mi estabilidad y promoverme una rutina. Escucho música desde que me levanto. Me inspiro con música clásica cuando escribo. Canto a todo pulmón cuando me quiero olvidar de cosas. Leo con música de grupos que no conozco y luego adquiero como favoritos. Por eso la música vendría a ser un elemento perfecto para mi proceso de re-adaptación.
Es curioso como esta canción – La fuerza del destino – es lo que viene a bien recordarme lo que estas semanas y estos meses he intentado entender. Todo aquello que ha sucedido, dicen las leyes de la espiritualidad o una cosa así – es porque tendría que haber sucedido de esta forma y no de otra. Y este argumento – de algún u otro modo – hace que no intente darle tantas vueltas a las miles de opciones de los mundos paralelos de este que he decidido.
Estoy consciente que aquí estoy generando una diferencia. Aunque a veces el cansancio sea mucho que a las ocho de la noche mande correos con erratas por estar todo el día sin parar. Yo sabía que sería así, y hasta cierto punto, cada una de las acciones que llevo a cabo me gustan un montón. Sé que vale la pena. Mi persona en Bilbao me dijo esto en alguna ocasión – cuando le conté de las noticias para mudarme de vuelta a mi país – y no creí en ese momento que tuviera sentido lo que me decía.
Sin embargo, a un mes de andar por acá, siento que poquito a poquito busco incidir desde donde estoy. Si esta posición me brinda la oportunidad de impactar en poquitas vidas, ya la armé.
Por lo pronto, seguiré aprendiendo Barco a Venus, Hoy no me puedo levantar y La fuerza del destino. Quién sabe, quizás mañana me dan un pedacito de estas canciones en un ensamble frente a mil personas. Y quizás este sea el pretexto perfecto para seguir conectando en la universidad y en esta ciudad que actualmente habito.
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