Del privilegio

Tuve una conversación el día de hoy sobre el privilegio y las formas en que se construyen oportunidades para las personas de acuerdo al contexto que la ha tocado vivir. En muchas ocasiones en mis clases he brindado ejemplos varios en donde comparto que la meritocracia es un mito y creer que nuestros logros los obtenemos solamente por nuestra gran capacidad y talento es un poco ingenuo pensarlo.

Existen un montón de aspectos que integran que yo tenga las oportunidades que he tenido y la mayoría tiene que ver con el contexto en el que crecí. En algún momento, cuando a la generación de mis papás les dijeron que lo mejor que podían darme era la educación, resulta que en la decisión de la universidad acertaron. Porque yo no era una morra de dinero, pero me movía en un ambiente que me daba la oportunidad de tener amistades que vivían realidades muy distintas a la que yo imaginé en su momento. Bourdieu le llama el capital cultural. Así que mi capital cultural me dio la oportunidad de encontrar espacios en donde tuviera mayores oportunidades que alguien que no estudió en esta universidad. O que no estudió la universidad. O que tuvo que buscarse la vida desde morrite porque tenía que comer.

Por eso creo fervientemente en el impacto que la educación genera en las personas y las sociedades. Por eso me he dedicado a promover mundos distintos a través de la educación de manera orgánica desde que egresé de la carrera. Y precisamente por eso es que ahora en esta posición con mayor injerencia, mi objetivo es impactar en que estas nuevas generaciones tengan acceso a oportunidades como las que a mí se me brindaron. Precisamente esta es la razón por la que sin dudarlo, digo que sí a encontrar las formas de que estas personas que estructuralmente no han contado con las oportunidades las tengan a partir de mis acciones.

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